Por tanto, el trabajo de Prisma es guiar la adaptación a uno mismo y/o crear el entorno al que uno puede adaptarse. Algunos de nuestros casos son muy capaces de llevar su vida de forma totalmente autónoma y se ven muy beneficiados al ejercer dicha autonomía pero carecen fuera de nuestras puertas de la oportunidad de hacerlo.
Ese es el objetivo de nuestro piso protegido. La oportunidad de ejercer autonomía personal. Para algunas personas que por allí han pasado ha supuesto la circunstancia que necesitaban para desarrollar habilidades no aprendidas u olvidadas, para otras un reto, un enfrentamiento o una manera de superar miedos concretos de forma controlada y pautada, para otros la liberación de una situación que les mantenía estancados y para otros un trampolín, una pista de despegue hacia una autonomía real y completa.
